20 de novembre de 2012

Un año sin ti.

Hoy me levanto y puedo respirar. Las cicatrices no duelen y parece que pueden llegar a desaparecer. Las cadenas de las que me libré quedaron oxidadas. Me han vuelto a crecer las plumas y de vez en cuando puedo echar a volar.
Me pregunté si algún día podría volver a ser feliz, si podría volver a amar, a vivir... y la verdad es que no me va tan mal. Si tenía niebla en los ojos que cegaba el poder ver un futuro en color, ahora se ha desvanecido y lo gris se ha quedado en mi pasado. Sí, hay secuelas. Y sí, hay brotes de tristeza involuntarios. Pero he seguido adelante. He ganado los primeros asaltos de mi lucha hacia la libertad. Para librarme de ti. Poco a poco...
He dejado de torturar mi cuerpo para empezar a vivir de nuevo. Dicen que un clavo saca a otro clavo. Yo tenía el tallo de una rosa bien clavado y espero que ahora vengan los pétalos. Soy más fuerte, pero no para aguantar otra vez lo mismo. Merezco algo más que esto. Ahora puedo valorarme. Puedo decidir. Puedo soñar un más allá que el muro en mis ventanas e irme a dormir sin humedecer mis pestañas.
He descubierto un calendario que va más allá que los días a tu lado. Lunes, martes, miércoles sin ti. Pensaba que te necesitaba a mi lado cuando me di cuenta de que me cuido mejor yo sola. Y mucho más importante es que sola no estuve nunca. Detrás de las piedras siempre habrá alguien que pueda sacarme una sonrisa e invitarme a un café, mostrándome que el cielo no está tan lejos de lo que espero sino que con alzar la mano puedo tocarlo. Poco a poco...
Ha pasado un año y todo lo que prometimos, todo lo que sentimos algún día ya no está. Ni siquiera sé cuando dejé de echar de menos quererte, cuando dejé de abrazarte en la nada, cuando estuve segura de irme. Ahora nadie me roba el tiempo ni las fuerzas. No hay miedo en mi rutina. No queda nada donde solíamos ilusionarnos con mentiras.
A veces miro las estrellas y veo lo fuerte que un día brillamos. Pero en realidad hacía tiempo que había muerto todo. Siempre rodeados de oscuridad. Un pequeño crimen para el cielo. Me alegro de ver las dos caras de estar a tu lado y de poder susurrar cada vez más fuerte los gritos de esperanza.

Sin ti, sin ti, sin ti, pero siempre un poco contigo.